domingo, 11 de noviembre de 2018

Cierro el blog

Me voy. Este blog ha llegado a su fin. Lo cree para entretenerme durante esos 5 meses de baja que me cambiaron la vida radicalmente (tanto en lo personal como en lo profesional) pero ya no tiene sentido continuar con él.
El objetivo, además de matar el tiempo en aquellos duros primeros meses del 2017, era hacer reír y pasar un rato entretenido a las personas que quisieran pasar por aquí pero, ha perdido su rumbo, ha tomado un camino hacia lo personal que me expone demasiado y eso no me gusta. Ya, ni es divertido, ni me entretiene, ni me motiva a haceros reír, ni nada de nada. Cierto es que sigue teniendo muchas visitas porque no hay día en el que alguno de vosotros no se de una vuelta por estos lares pero, os dejo. Me voy.
Los que me conocéis personalmente continuaréis escuchando todas y cada una de las situaciones absurdas que me ocurren en este caos de vida mía, de hecho, ya sabéis que así es siempre que nos reunimos.
Los que no me conocéis personalmente, quedaos con la Sara que comenzó a escribir aquel 8 de enero del 2017, la payasa, la que siempre le busca el lado positivo a las situaciones por muy duras que sean (o al menos lo intenta) porque esa soy yo realmente, no la que ha estado escribiendo durante los últimos meses esos posts verdaderamente deprimentes.
En fin, muchísimas gracias por todo, ha sido un verdadero placer haberos hecho reír con mis tonterías.

Sed muy felices (sonreíd, aunque a veces sea entre lágrimas, pero sonreíd).
El blog os dice Adiós, yo os digo ¡Hasta siempre!



jueves, 1 de noviembre de 2018

Sapos e bruxas

Entre ayer y hoy he visto tantas "brujas" por la calle que no he podido evitar colgar este post con el conjuro de la queimada.
¿Os gusta este manjar líquido? si decidís preparar una para entrar en calor no dejéis de recitarlo, pues ya sabéis que las cosas si se hacen se hacen bien, y si no no se hacen ;)
 "Mouchos, coruxas, sapos e bruxas;
demos, trasgos e diaños;
espíritos das neboadas veigas,
corvos, pintegas e meigas;
rabo ergueito de gato negro
e todos os feitizos das menciñeiras...
Podres cañotas furadas,
fogar de vermes e alimañas,
lume da Santa Compaña,
mal de ollo, negros meigallos;
cheiro dos mortos, tronos e raios;
fuciño de sátiro e pé de coello;
ladrar de raposo, rabiño de martuxa,
oubeo de can, pregoeiro da morte...
Pecadora lingua de mala muller
casada cun home vello;
Averno de Satán e Belcebú,
lume de cadáveres ardentes,
lumes fatuos da noite de San Silvestre,
corpos mutilados dos indecentes,
e peidos dos infernais cus...
Bruar da mar embravecida,
agoiro de naufraxios,
barriga machorra de muller ceibe,
miañar de gatos que andan á xaneira,
guedella porca de cabra mal parida
e cornos retortos de castrón...
Con este cazo
levantarei as chamas deste lume
que se asemella ao do inferno
e as meigas ficarán purificadas
de tódalas súas maldades.
Algunhas fuxirán
a cabalo das súas escobas
para iren se asulagar
no mar de Fisterra.
Ouvide! Escoitade estos ruxidos...!
Son as bruxas que están a purificarse
nestas chamas espiritosas...
E cando este gorentoso brebaxe
baixe polas nosas gorxas,
tamen todos nós quedaremos libres
dos males da nosa alma
e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume!
a vós fago esta chamada:
se é verdade que tendes máis poder
ca humana xente,
limpade de maldades a nosa terra
e facede que aquí e agora
os espiritos dos amigos ausentes
compartan con nós esta queimada."

viernes, 7 de septiembre de 2018

sábado, 11 de agosto de 2018

Cuestión de entrenamiento

Hoy me he despertado "happy flower". Supongo que algo ha influido haberlo hecho en una ciudad con mar, en casa de mis padres (en mi casa, vaya), con ellos y mi hermano en las habitaciones contiguas y con olor a café, y pan tostado, recién hechos.
¿No os parece que la felicidad es una cuestión de actitud? Si las necesidades básicas están cubiertas (comida, ropa, un techo bajo el que cobijarse y personas que nos quieren) y sabemos buscar el lado positivo a cada situación que se nos presenta en la vida, sabremos ser felices, pero ¡claro! ésto, al igual que todo, hay que entrenarlo y trabajarlo, que fácil no es, no...
Este verano está siendo... a ver qué palabra busco... (dadme un minuto que la piense) diferente, eso es ¡diferente! por el reto que le ha marcado la vida a mi papi (y que lo está superando como un auténtico campeón).
Aquí entra en juego, entonces, tener una u otra actitud, y decidir ser feliz o hundirse en lamentos que ya sabemos de antemano que no nos servirán para nada.
Y, ¿sabéis qué os digo? que gracias a esa cicatriz molona que tiene mi padre en su abdomen yo estoy escribiendo este post desde su casa, he podido despertar con olor a café recién hecho, por la mañana disfruté de la piscina para mí sola, dentro de un rato voy a tumbarme al sol, en la playa, con mis amigas y me he podido empapar con mi Mediterráneo del alma en muchas ocasiones a lo largo de estos dos meses pasados.
Ahora decidme, ¿sentirse feliz es cuestión de actitud o no? Porque yo tengo muy clara la respuesta, sí, sí lo es. Pero ojo, como todo, hay que entrenarse para ello.

martes, 7 de agosto de 2018

Un consejo

Voy a daros un consejo, sé que no me lo habéis pedido pero es tan fácil como dejar de leer el post si no lo queréis tomar.
¿Por qué cuando alguien está llorando (por cualquier razón que no sea de alegría, y eso se nota) se tiende a decir "no llores"? Eso no está bien, no lo hagáis. No digáis que no llore a una persona que lo esté haciendo.
Probablemente lo que necesite es que la abraceis o que le cojáis la mano, o el brazo, con fuerza o que le acaricieis la espalda o que simplemente os senteis a su lado y os quedeis en silencio.
Haced cualquiera de las cosas que os acabo de decir y esperad a que cesen sus lágrimas. Esos gestos la van a hacer sentir mejor, sea cual sea el motivo de su llanto.
Tampoco le preguntéis "¿por qué lloras?" si lo haceis, mientras está en pleno llanto, es posible que no os lo cuente, en cambio, si os limitáis a hacer lo que os he dicho sin articular palabra, en cuanto se calme os lo contará. Os lo aseguro. ¿Que por qué lo sé? porque este blog pertenece a la persona más llorona del mundo. Lloro de alegría, lloro de estrés, lloro de rabia, lloro de pena... y cuando lloro, lo último que necesito oír es "no llores".
Llorar es bueno, llorar no es de débiles, al contrario, llorar es de inteligentes porque se libera una tensión que no te dejaba ver las cosas claras antes de derramar esas lágrimas. Y después de hacerlo, puedes gestionar mucho mejor las emociones que te provocaron ese llanto.

Hala, consejo dado. En vuestras manos queda llevarlo a cabo o no.

sábado, 23 de junio de 2018

La amistad hay que cultivarla

¡Qué difícil resulta expresar con palabras el agradecimiento que sientes por las personas que te quieren, y en las que te puedes apoyar dejando caer todo tu peso sabiendo que no les va a importar porque te lo han demostrado estando ahí de modo incondicional! A mí, al menos, me cuesta. Me resulta más fácil decírselo con un abrazo, con una mirada de cariño, con una sonrisa, pero no siempre tengo a estas personas al lado, físicamente me refiero, para poder hacerlo de este modo.

Entonces, leo una columna de opinión de Juan Antonio Sagardo, en un periódico, y expresa palabra a palabra todo lo que les quiero decir que significa para mí su amistad. Todo lo que les quiero decir por haber estado y por estar ahí, aquí, conmigo durante estas duras últimas semanas llenas de más lágrimas que sonrisas.
¡Va por vosotras cinco, amigas! ya sabéis quienes sois, mis "muletas" durante este duro mes de junio, que gracias a Dios va a tener un final feliz y, ahora, llega el momento de sonreír, disfrutar de cada día y volver a ser la Sara que era, la que siempre fui, la alegre.

"La vida es una aventura desde el principio al fin. Desde que nacemos hasta que nos llega la hora de la despedida de este mundo pasamos por un sinnúmero de situaciones vitales que nos son gratas, ingratas o indiferentes. 
La generalidad de las personas que tienen unos estándares normales de vida, son felices si se empeñan en serlo; con positividad, con ilusión, con búsqueda de todo lo que nos puede ayudar a esa ansiada felicidad. Y en esa búsqueda de la felicidad, no cabe duda que hay unas muletas o palancas que nos ayudan a encontrarla. Se me ocurren unas cuantas: la amistad, la salud, el trabajo, la familia, las creencias, las ilusiones y el buen humor. Como decía Freud, el hombre ha conseguido ser un «dios con prótesis».

La amistad es un componente de nuestra vida de primer orden; hasta el punto de que una vida sin amigos es una vida mutilada. La soledad es terrible. Es verdad que somos «troncos de soledad», pero siempre de soledad «acompañada». Dice un viejo proverbio chino que si planificas para un año siembres trigo; si planificas para diez años planta árboles, y si planificas para toda una vida cultiva amistades. En la amistad hay algo mágico, que supera a la lógica. Somos amigos porque nos caemos bien, porque hay mutua simpatía, porque nos fiamos de la otra persona, porque verle y charlar con ella nos conforta. Pero fuera de esa «magia» la amistad hay que cultivarla. El mejor abono de la misma es la generosidad, y después la comprensión. La amistad es como los ríos y los años: al principio son pequeños, pero en su discurrir se hacen más fuertes y profundos. La amistad, como dice mi fraternal amigo De la Villa, es virtud que, a diferencia de otras, exige dos voluntades yuxtapuestas, no superpuestas, dos voluntades capaces de desear a la vez la misma cosa y capaces también de renunciar a la vez a la cosa misma si pudiera convertirse en un riesgo para ella. Amistad es querer, es admirar, es entregar, es comprender y es perdonar. La amistad no puede calcular, envidiar, esperar, imponer y vindicar. O sea, las reglas básicas que rigen la esgrima, rigen asimismo la amistad: dar y no recibir. Con los amigos hay que «dar sin recordar y recibir sin olvidar». Cuando esas reglas fallan, la amistad puede comenzar fácil pero termina más fácilmente todavía. Y a diferencia de las cosas desechables, la amistad no se consume, sino que se multiplica con el uso y se fortalece con el paso de los años. Como decía Alfonso X El Sabio «…quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos». Al amigo hay que ayudarle, pero a la vez apoyarse en él. Hay tres plenitudes en la vida: la del vaso, que no retiene y no da; la del canal, que da pero no retiene y la del manantial, que crea, retiene y da (Alberto Magno). Ese es el modelo. Pero ese tesoro que es la amistad hay que cultivarlo, cuidarlo; con el trato, con la palabra, con la presencia. Y esos amigos son parte fundamental de nuestra vida. La vida sin amor no vale la pena.
Al final resulta muy cierto que nuestra vida es como una página en blanco, que podemos llenarla de algo bello o ilusionante, aunque tenga claroscuros, o emborronarla de mala manera sin ninguna parte atractiva. De nosotros depende. Y es que como dice Ward Becher, «una persona sin sentido del humor es como un coche sin amortiguadores. Todas las piedras del camino le hacen dar botes»." 

martes, 24 de abril de 2018

Macrocuento

Su sonrisa la hace parecer fuerte. La hace parecer... Ella también necesita que la cuiden.

lunes, 5 de marzo de 2018

El pilates me hace feliz

Nunca os he hablado de mis clases de pilates en el blog, ¿verdad?. Lo cierto es que me lo paso bomba porque, además de fortalecer músculos que ni siquiera sabía que tenía, me río mucho.
Al principio era un desastre, si respiraba no contraía, y si contraía no movía los brazos, y si..., y si... Ahora, sigo siendo un desastre pero cuando me lo tomo en serio y me concentro en lo que tengo que estar, la cosa ya me sale bastante mejor, y no lo hago mal del todo, creo jajaja...
Sandra, mi profe (la mejor en ésto, y no es que lo diga yo, es que lo dicen hasta profesores de pilates, y de yoga, de otros centros o sea que... ¡os podéis imaginar lo que vale la tía! Joseph Hubertus Pilates estaría muy orgulloso de ella) se pasa la mitad de la clase diciéndome: "A ver, Sara, ¿de qué te estás acordando con esta postura que ya te empiezas a reír?". Y es que... telita con las posturitas jajaja.
La cuestión es que hoy, nos ha enseñado a jugar al ping-pong. Y ahora, chicas, os voy a enseñar a jugar a vosotras porque dice que es muy bueno para fortalecer el suelo pélvico, para evitar incontinencias urinarias cuando seamos maduritas y para tener relaciones sexuales más placenteras (quien las tenga, ¡claro!, porque a mí como no me cambie un poco la suerte, de poco me va a servir en ese aspecto jajajajajaja...).
Mirad:
- El ping es el músculo de la vagina.
- El pong es el músculo del ano.
Y no vale contraer los glúteos, eso es trampa, no vale, no, no, no.
Se trata de que cuando vayamos caminando por la calle, en vez de pensar en todas las cosas que tenemos que hacer y que nos estresan, ir diciendo: "Venga, voy a concentrarme y a fortalecer el suelo pélvico jugando al ping-pong, todo sea por el polvo de mi vida jajaja" (a veces se me olvida que este blog lo leen mis padres). E ir diciendo, (mentalmente, no os paséis), también: "Ping, pong, pong, pong, ping, ping, ping, pong, ping, pong, ping, ping, pong... etc" e ir contrayendo uno u otro músculo según si pensáis en la i o en la o.
Si sois capaces de hacerlo bien, dice Sandra que a partir de ahora vais a ser más felices, y yo la creo. Y también dice que si entre el ping y el pong, de vez en cuando sois tan valientes de meter un pung (que es la contracción de la uretra) ya seréis requetefelices jajaja...
¿Qué me decís? ¿Empezamos a jugar a partir de mañana? Hacerlo no sé si lo haremos bien porque os aviso, desde ya, que es complicado contraer uno mientras el otro está relajado pero... unas risas nos podemos echar mientras vamos solas por la calle y ¡¡¡REÍR SIEMPRE ES SALUDABLE!!!

sábado, 3 de febrero de 2018

Antes de que te vayas... 😘

Esta semana dabas por finalizada una conversación de whatsapp diciendo: "No tengo fuerza para más. Gracias Sara 😘".
Siempre estás de broma. ¿Por qué habría de creerte, ahora, cuando parece que todo en tus comentarios suena a despedida?
Te leí (una y otra vez) y el primer impulso fue la negación, pensar que estabas haciendo uso de tu humor negro para ganarle una nueva batalla a esta puta enfermedad que es el cáncer (ya sé que en este blog no se escriben palabrotas, pero hoy no me importa escribir PUTA enfermedad).
Luego, reaccioné y acepté que estabas hablando en serio, que era una despedida, que era tu forma de decir adiós. No quiero molestarte, por lo tanto, no te iré a ver a ese hospital ni te haré gastar fuerzas leyendo whatsapp, aquellos que intercambiamos por última vez esta semana serán nuestra despedida definitiva.
¡Tengo tanto que agradecerte! ¡He pasado tantas horas disfrutando de lecturas gracias a ti! Tú, me descubriste el mundo de los microrrelatos y los cuentos cortos (Ángel Olgoso, Eloy Tizón...).
Jamás voy a olvidar aquella mañana de domingo, cuando desayunando en el jardín de la casa de mi abuela, un tal Fermín López Costero (entonces, hace ya muchos años, todavía no sabía quién eras) me estaba haciendo derramar lágrimas al emocionarme mientras leía uno de sus microrrelatos impreso en aquella página del diario.
Tiré del hilo y, pocos meses después, tenía el placer de conocerte personalmente, manteniendo ya el contacto hasta hoy. Ahora, tranquilo, preparas tu viaje sin retorno; pues bien, antes de irte tengo la necesidad de decir que una parte de ti se va a quedar aquí conmigo, en mi corazón para siempre.
¡Gracias por tanto, Fermín!

viernes, 12 de enero de 2018

Follar, joder, fornicar...

Follar, mirad que es fea la palabra para lo bonito que es el significado de la misma cuando se hace con amor de verdad. Pero claro, si no quieres decirla, ¿por cuál la sustituyes? Hacer el amor (muy cursi), joder (muy soez), fornicar (¡mirad! ésta es graciosa pero vulgar), chingar (no, por favor)...

Antes de ayer, mientras conducía (este dato es irrelevante pero lo escribo porque el blog es mío y me apetece), escuchaba en la radio una entrevista de Carles Francino a Lorena Berdún. Me hicieron recordar un ataque sexual, por parte de unas algas, que tuve el verano pasado en la playa y que todavía no os había contado.

El Mediterráneo suele ser un mar muy tranquilo, suele. Aquel día, las olas eran unas señoras olas y yo, con mi metro cincuenta y siete, las iba saltando o buceando como bien podía. A mi lado, un padre de familia con dos niños pequeños (me pregunto si ya se les habrá pasado el trauma y cuántos años de purgatorio me van a caer a mí por crearselo).

Estaba yo a lo mío cuando, de repente, me vi dando vueltas por encima, debajo, a través... (¡yo qué sé por dónde!) de una ola gigante. Cuando pasó, me sentí un poquito ligerita de ropa ¡y es que estaba en pelotas! La parte de arriba del bikini, al lado de uno de los niños, la parte de abajo sujeta sólo por una de las piernas y a la altura de los tobillos. ¡Hala, dale alegría a tu cuerpo Macarena! Me coloqué la braga como pude y me acerqué con mis preciosos pechos hasta el niño para coger el sujetador. "Menuda ola grande, ¿eh?" le dije a los tres mientras me daba ya la vuelta y pedía a medio santoral que aquellas criaturas no hubieran tenido que ver más de lo estrictamente necesario jajaja... Sentía algo raro en la entrepierna (¿véis? otra palabra feota, ¡vulva!, aunque bastante más bonita que coño, chocho, potorro, pechina, chichi o figa, así es como yo le llamo) y salí del agua para cambiarme el bañador. Descubrí, entonces, que había sido "follada", literalmente, por un batallón de algas. ¡Qué asco! a saber dónde... no, jolines, ¡qué asco! Me pregunto, ahora, si el que inventó la expresión "que te folle un pez" no habrá pasado por alguna situación parecida a la mía pero, por lo que se ve, más traumática el/la pobre.

Y ésta fue la última vez que me... bueno, pues eso, que me... eso. Porque amor no hubo, os lo aseguro, enterarme no me enteré hasta bien pasado todo, y las palabras son tan feas que le llamaremos "eso".


domingo, 31 de diciembre de 2017

Alzad vuestras copas

Brindo con vosotros por las risas compartidas hasta ahora en este blog y por todas las carcajadas que nos quedan pendientes para el 2018. ¡Sed felices!


sábado, 16 de diciembre de 2017

¡Fuera!

Y después de un año (bueno, un año hizo en julio, cuando empezaron las reacciones en cadena) parece que vuelvo a ser yo, ¡por fin!
Lo mejor, que la que está resurgiendo es una versión mejorada de mí, la misma en esencia, pero habiendo descubierto muchas aplicaciones que nunca antes había utilizado porque no sabía que las tenía descargadas en mi dispositivo (llamémosle alma, a ese dispositivo).
Lo peor (para alguno de vosotros, que no para mí) voy a comenzar a hacer uso de esas aplicaciones, cuando me apetezca y con quien crea que lo merece, sin ningún tipo de remordimiento, oye.
¿Qué implica ésto? que los que sigáis ahí seréis los que verdaderamente merezcáis la pena y por los que continuaré entregándome al 100% siempre que acudáis a mí; y los que os alejéis, supongo que es un modo de demostrarme que aquí la única que aportaba algo era yo, vosotros, probablemente solo que con cada disgusto me saliera una cana nueva (no os voy a decir que ha sido tiempo perdido el haberos tenido en mi vida, bueno, ¡qué puñetas! ¡claro que ha sido tiempo malgastado pero bienvenida esa aplicación que me ayuda a detectaros!).
El que me diga (intentando sacar provecho de lo que esa frase implicaba hasta ahora):
- "Es que eres tan buena, nunca te enfadas". ¡Fuera! Antes, lloraba a solas. Ahora, tengo una aplicación que me permite cabrearme y disparar.
- "Es tan fácil convivir contigo, todo te parece bien". ¡Fuera! Antes, pensaba en el resto de la humanidad y, luego si acaso (que prácticamente nunca lo hacía), ya pensaba en lo que yo verdaderamente quería. Ahora, tengo una aplicación que me permite pensar en mí, escuchando las necesidades de los demás y valorándolas pero exponiendo las mías para que se tengan en cuenta también.
- "No puedo" (désele la interpretación correcta a este "puedo", es decir, no me da la gana), "no voy a ir" (avisando 5, 10 o 15 minutos antes de haber quedado. Cuando avisan, que esa es otra). ¡Fuera! Antes, lloraba de rábia y me repetía lo imbécil que era. Ahora, tengo una aplicación que me permite aceptar este tipo de desprecios maleducados sólo una vez. Esta aplicación tiene un detector para saber cuándo se trata de una excusa o un verdadero problema (y al ser chica, funciona con una fiabilidad del 400%).
Los que no me pregunten a ver qué tal, sabiendo que me ha pasado algo importante (ya sea bueno o malo); los que no me acompañen en momentos duros de mi vida (que los habrá) y no digo acompañar físicamente, también es compañía hacerte sentir cerca con una llamada, un mensaje o un envío postal; los que me hagan promesas (aún sabiendo que no tienen la más mínima intención de cumplir); los que no me llamen para tomar un café, salir a hacer algo, o lo que sea, por el simple hecho de pasar un rato juntos, sin otro motivo que verme porque quieren compartir parte de su tiempo conmigo; los que no devuelvan mis llamadas, contesten mis whatsapp (y no digo que tenga que ser de modo inmediato, porque yo tampoco lo hago, pero si alguien te pregunta, se contesta. Esto es una cuestión de educación)... a todos esos ¡FUERA! No os quiero en mi vida.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Te vas, al final, te vas

Te escribiría mil palabras para decirte lo que significa nuestra amistad, pero no quiero llorar, ya lloraré mañana al despedirme de ti. Lo voy a resumir en un recuerdo.

Vayamos al 17 de abril del año 2013, uno de los días más tristes de mi vida y en los que más lágrimas derramé. ¿Recuerdas el abrazo que te dí en aquel cementerio y lo que mi boca pronunció con un sentimiento como en pocas ocasiones he expresado a nadie (por no decir como nunca jamás he expresado a nadie ajeno a mi sangre)? Bien, pues ese sentimiento es lo que significa nuestra amistad para mí.

¡Y que se mueran de envidia, amiga!

martes, 21 de noviembre de 2017

Banda sonora para un año diferente

Si tuviera que ponerle una banda sonora a este año 2017, sin dudarlo ni un minuto, sería esta canción de Rozalén.



"Sabes, hace tiempo que no hablamos
Tengo tanto que contarte
Ha pasado algo importante
Puse el contador a cero.

Sabes, fue como una ola gigante
Arrasó con todo y me dejó desnuda frente al mar.

Pero sabes, sé bien que es vivir
No hay tiempo odiar a nadie
Ahora sé reír.

Quizá tenía que pasar
No es justo, pero solo así se aprende a valorar.

Y si me levanto y miro al cielo
Doy las gracias y mi tiempo lo dedico a quien yo quiero
Lo que no me aporte lejos
Si alguien detiene mis pies
Aprendería a volar.

Y si miro a todo como niños
Los colores son intensos
Yo saldré de aquí si lo creo así
Cuando me miren sabrán que me toca ser feliz.

Sabes, he pasado mucho miedo
Se me parte el alma y a llorar.

Pero sabes, he aprendido tanto, tanto
Esta vida me ofreció una nueva oportunidad.

Pero sabes, sé bien que es vivir
No hay tiempo odiar a nadie
Ahora sé reír.

Quizá tenía que pasar
No es justo, pero solo así se aprende a valorar.

Y si me levanto y miro al cielo
Doy las gracias y mi tiempo lo dedico a quien yo quiero
Lo que no me aporte lejos
Si alguien detiene mis pies
Aprendería a volar.

Y si miro a todo como niños
Los colores son intensos
Yo saldré de aquí si lo creo así
Cuando me miren sabrán que me toca ser feliz
Me toca ser feliz
Ahora soy feliz
Porque sé bien que es vivir
Ahora sí que sí."




lunes, 30 de octubre de 2017

Pudin de merluza

¿Os gusta cocinar? A mí sí, mucho, no sé si lo hago bien o mal pero disfruto con ello. Lo único que se me resiste son los huevos, no importa el modo en que sean preparados, no nos llevamos bien. Me siento incapaz de hacer un huevo frito sin formar una batalla campal en la cocina; y mis tortillas de patata, en fin, mejor que no tengáis el castigo de tener que probarlas porque ¡válgame Dios y la Virgen María qué negada soy con ellas! Por eso lo agradezco tanto cuando alguien se toma la molestia de cocinarlas para mí.

He llegado a una época de mi vida en la que salir, de copas por la noche, no me apetece demasiado. Es más, si os soy sincera no me apetece nada de nada. Prefiero organizar cenas en casa (o ser invitada a la casa de mis amigos) y pasar una agradable velada riendo en compañía de un buen vino. El otro día, leí un artículo en el que se decía que un godello de la Ribeira Sacra había sido elegido como mejor blanco español en la Guía Peñín. Sí, soy de las que no puede ver un titular sobre cocina y pasar de largo sin echarle un ojo. "Hay que probarlo para verificar lo que escriben", pensé. "¿Con qué podría acompañarlo? ¡El pudin de merluza de mamá, sí! Hala, a organizar cenita en casa".

Me han propuesto que escriba la receta aquí, así que muy gustosamente os la voy a dejar. Es muy fácil, relativamente rápida y deliciosa. Yo lo hago con merluza, pero supongo se podrá cocinar con cualquier pescado fresco.

Ingredientes (para 8 personas):
- Merluza fresca (5 rodajas generosas).
- 1 cebolla (si alguien va a invitar a comer a mi hermano, este ingrediente que se abstenga de incluirlo. El tío, parece que tiene un radar para detectarla, leñe).
- Salsa de tomate (si es de la casera la cosa ya va a ser de nota. Si lo compráis, a mi parecer, la mejor salsa de tomate es la de la marca Hida).
- 4 huevos.
- 1 cuchara, de las de café, de harina.
- Pan rallado.
- Mantequilla.
- 1 ajo.
- Aceite (yo lo cocino todo con aceite virgen, ¡manías que nadie entiende! pero...) y sal.

Preparación:
Se dora un poco la merluza en una sartén (de esas que espero todos tengáis guardadas en el horno jajajajajaja...). Y se saca para un plato.
Troceo muy chiquitines la cebolla y el ajo. Los pocho en la sartén con el aceite que me haya sobrado antes; y cuando crea que están, les añado una cucharada (de café) de harina. Continúo removiendo todo hasta que vea que está tostado.
Entonces, es el momento de añadir tres cucharadas soperas de tomate (sed generosos, como si el tomate no fuera vuestro).
Le digo al pinche de cocina que me haya buscado (porque no me negaréis que cocinar con alguien más no es una de las cosas más divertidas que hay) que desmigue bien la merluza y no deje ni una espina. La colocamos en una fuente y le añadimos lo que hemos rehogado en la sartén.
Ahora, cojo uno de los huevos (si te llevas tan bien como yo con ellos, esta tarea también la puedes dejar en manos del pinche), lo bato y lo añado a la fuente. Las tres claras, de los huevos sobrantes, debemos batirlas a punto de nieve (no queráis saber cómo se me da a mí ésto) y mezclarlo con todo pero, ¡ojo, ésto es importante! sin que lo mezcléis mucho hacia la parte inferior, es decir, intentando que quede más bien desde la mitad del "mezclete" hacia arriba.
Cojo una fuente de horno, la recubro con mantequilla, la espolvoreo con pan rallado (sin ser demasiado generosos, aquí sí, pensando que el pan es nuestro jaja). Coloco todo en esta nueva fuente. Caliento el horno durante 5 minutos, lo pongo a 180ºC. Y si tienes un horno con turbo (el mío es así) en 20 minutos está hecho. Si no, a lo mejor necesita un poco más de tiempo. Podéis ir pinchado con una aguja para comprobar que no está crudo pero tampoco pasado y seco como una mojama.

¡Y ya está! Buen provecho a todos.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Dadme tiempo, pronto vuelvo

Sé que os dije que volvería en septiembre, y una de las pocas virtudes que tengo (por no decir la única) es que todo aquello que prometo, o con lo que me comprometo, lo llevo a cabo.

Este año está siendo durillo (dos operaciones, una separación muy cercana, la muerte de una amiga, la muerte de la hermana pequeña de otra muy buena amiga, la muerte (hoy) del padre de otra amiga, han intentado entrar a robar en la clínica, he tomado la decisión de dejar un trabajo en el que tenía unos compañeros estupendos, he tenido una gran decepción de una persona al ser para ella indiferente cuando yo la aprecio muchísimo...) y una intenta no perder la sonrisa pero a veces es difícil (ahora sí, continuo despertando con una sonrisa y cantando la canción que primero me viene a la cabeza, ¡eso que no cambie nunca!). Los optimistas y las personas fuertes (como me dicen en casa que soy) a veces también necesitamos abrazos, muchas veces jaja.

A todos los que me decís a ver cuándo voy a volver a retomar el blog, dadme tiempo, no me presionéis porque es difícil escribir; y lo es, aún más, hacer reír con lo que se escribe cuando las circunstancias no te ayudan demasiado. Os prometo que voy a volver, tengo mucho que contar, pero dadme tiempo. Sed pacientes.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Bergidum Dental cumple 2 años

Mañana, 17 de agosto, Bergidum Dental cumple dos años. Aquel caluroso día de verano abría sus puertas por primera vez. ¡Cómo pasa el tiempo! Se nos escapa sin apenas darnos cuenta de cuan valioso es.

Vuelvo la mirada hacia atrás (hacia la primavera del año 2014) y me veo gestando la idea en mi cabeza... ¡cuántos miedos, cuántos interrogantes, cuántas noches de insomnio pensando en si lanzarme al vacío o seguir en mi cómoda vida profesional... cuántos cuantos! Hoy, sé que hice lo correcto (o al menos eso creo), pues volvería a hacerlo; daría, de nuevo, cuerpo a esa locura que se me pasó por la cabeza un día de mucho estrés en la clínica en la que estaba trabajando entonces.

Durante estos dos años, no todo ha sido un camino de rosas. Hemos tenido que trabajar muy duro y, a veces, sacrificar momentos de nuestra vida personal para entregarlos a la odontología. Soy afortunada por contar con grandes profesionales, a mi lado, que decidieron formar parte de esta locura junto a mí. La perseverancia, entrega, formación, esfuerzo y honestidad han destacado en nosotros, permitiendo que esta aventura haya tomado forma y, espero, continúe su camino a lo largo de los años.

Sólo me resta dar las gracias a todos esos pacientes que han hecho posible que la clínica mañana esté de cumpleaños, pues ellos son los verdaderos impulsores de Bergidum Dental y, como siempre les digo, los grandes protagonistas de mi vida profesional. Sin ellos, sin sus sonrisas, sin su confianza en nosotros, sin su paciencia, nada de ésto habría sido posible.

Alzo mi copa, ¡brindemos juntos!






martes, 1 de agosto de 2017

Para él

Ya es 2 de agosto, tu día y uno de los días más tristes de mi vida aquel martes del 2011. Como cada año, iré a llevarte un ramo de margaritas. ¿Te acuerdas cuando las cogías del suelo para dármelas? Eres el culpable de que sea mi flor preferida. ¡Cuánto te quise, cuánto te quiero! ¡Cuánto me quisiste, cuánto me quieres!

Lo nuestro fue amor a primera vista. Yo, una bebé que apenas podía ponerse en pie; tú, un (como dirían ahora) cuarentón presumido donde los haya. ¿Cómo no iba a decirte adiós, cada mañana desde mi cuna, si estaba deseando que me guiñaras un ojo desde la calle y me echaras una sonrisa? El ritual de cada día, mis padres tenían que acercarme a la ventana para que pudiera dar los buenos días a mi vecino Ángel o lloraría sin parar. Tampoco era para tanto, ¿no? Sólo quería mi guiño y mi sonrisa del primer hombre que sin ser sangre de mi sangre había robado mi corazón con tan solo 8 meses de vida.

Fui creciendo y mi cariño y amor incondicional, hacia ti, conmigo. Me encanta cuando tus nietos preguntan a tu hija: "¿Qué Sara? ¿La de abuelo?", para saber de quién se está hablando. Siempre vamos a ser Sara la de Ángel y Ángel el de Sara. Siempre vamos a ser nuestros, siempre.

¿Qué me dices de los lugares bonitos a los que fuimos con tu Citroen CX? Lo arrancabas y subía, levitaba, ¡era magia! (qué tierna con mi inocencia, tenías un coche mágico). Viajabas por todo el Bierzo para escribir reportajes y artículos sobre lo acontecido en esta comarca, la noticia no esperaba y el periódico tenía que publicarse cada día, ¡qué generoso eras dejándome que te acompañara siempre que se me antojaba! Recuerdo tus papeles, tus libretas con anotaciones (todavía conservo alguna de las que me regalaste para que yo también pudiera escribir lo que veía y escuchaba). "Tienes que estar atenta y no perder detalle, a lo mejor yo me despisto y luego tendrás que informarme", me decías.

Cinco largos e intensos años de vivencias llenas de anécdotas (es bonito recordarlas contigo cuando voy a visitarte al cementerio), hasta que partí hacia tierras mediterráneas. Cumplías todos mis caprichos y me regañabas cuando creías que debías hacerlo. Eras mi ángel de la guarda terrenal (nunca pensé que te convertirías tan pronto en mi Ángel de la Guarda de verdad. ¡Eras tan joven! ¡Te quedaba tanto por vivir!).

Te fuiste aquel día de agosto, pero una parte de ti se quedó en mi corazón, sigue aquí conmigo y no te la devolveré hasta que (espero dentro de muchos años jajaja...) pueda volver a verte y abrazarte tan fuerte como lo hacía de niña, de adolescente y de joven.

Mañana no voy a estar triste, no, tú querrías que sonriera y eso es lo que voy a hacer. Te llevaré margaritas, hablaré un rato contigo y te guiñaré un ojo sonriendo como me lo hacías tú a mí, cada mañana, cuando te decía adiós desde mi cuna.



viernes, 14 de julio de 2017

No es un adiós, es un hasta pronto.

No quiero que ésto sea una despedida, sólo un hasta pronto. En más de una ocasión os he dicho que lo más valioso en la vida es el tiempo, durante los dos próximos meses voy a tener cerca a mi familia, y amigos a los que sólo veo en esta época del año, por lo tanto, si soy consecuente con mis palabras me debo a ellos en cuerpo y alma. A vosotros, os sigo escribiendo (y espero que sigáis leyéndome) a la vuelta, ¿vale?

¡Nos leemos en septiembre! Espero que desconectéis, sonriáis, disfrutéis, descanséis, bailéis, corráis, nadéis, "bicicleteéis", leáis, viajéis, durmáis siestas de esas que hasta se babea... (y un largo etcétera). Hacedme el favor de ser felices, que nos sobran motivos para ello, seguro.